hacen falta un par de noches en el silencio para empezar a silbar la melodía infinita de los ancestros-presentes, un tugurio de la presencia, vestida de noche, en el medio de los paraisos psicomotrices que el ocaso despierta, -aHORA, sangre, de las mías, mas tarde era su hora, su rosa, su profundo fuera-del-letargo espectro de ansía que, con la fuerza de mil vidas, despierta cada mañana ronroneando en el ocaso de todo lo ganado--de que 'yanobatalla', de que ya, va: despierto al flujo, corretea--envuelve en manto-frenesi de pulso viviente, de la nubla abriendose paso a la luz, el esplendor de mil segundos en un mismo tiempo--la imagen se quiebra, se sana, y las vertientes de lo aquelloesplendido se van abriendo al sonrojar de un momento, al considerable aumento de calor de la superficie, portico de entrada, puerta de enlace--afecta al tracto, lo desmenuza, remueve escamas tempranas, cambio de piel--el rostro permanece intacto, fuera de lo fijo--añade cuotas de memoria, liquidizada,ahora,vuelve-
akasha, los hilos, el tiempo presente y la continuidad psicocorporal en el proceso de desarrollo genetico-molecular
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